No importa cómo. Crear nuestras propias historias es fabuloso.

Crear. Contar. Y hacer sentir.

¿Y si unas letras te consiguen tocar?

Esta es una faceta bastante personal y que, aún teniendo que ver, se desmarca bastante de a lo que me dedico profesionalmente. Tiene que ver porque, al igual que con la redacción publicitaria, también creo, cuento e intento ilusionar a las personas escribiendo historias con las que sentirse identificado. Historias en forma de microcuentos, relatos cortos de motivación, eróticos, románticos y optimistas…

Esto lo hago exclusivamente por gusto. Por soltar todas las ideas que me torpedean la cabeza sin remedio. Por darles forma y compartirlas con quien le interese. Por regalarlas a quienes les guste el olor a libro, escribir a mano, pasar horas en la biblioteca o en algún nuevo rincón por descubrir y se emocionen con una canción.

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¿Dónde quedaron “Las Fábulas de Gio”?

Por qué pasé de @Giofabulista a @JoseGallardoMe

Las Fábulas de Gio fue el concepto, la marca bajo la que me lancé a escribir microcuentos y relatos hace ya unos años en internet (de ahí mi anterior usuario @GioFabulista). Primero fue un blog, luego pasó a ser web y redes sociales. Gracias a esto pude dar a conocer mi pasión por las letras y mi forma de expresarme, tanto escritas en relatos como interpretadas en un monólogo de humor. Más tarde, mi carrera profesional me llevó a desarrollarme en el mundo empresarial y docente lo cual, como parte importante de mi vida, tenía sentido reflejarlo en mi propia marca personal.

“Admítelo, Gio ha muerto, las fábulas han muerto. Lo único en común que tienen todas estas cosas es que las haces tú. Tú eres tu marca personal”.

Siempre recordaré la frase de mi amiga Sara, que trabaja en UX, mientras analizábamos qué hacer con Las Fábulas. Tras muchas vueltas a cómo podría englobar todas las facetas que quería transmitir me zampó: “Admítelo, Gio ha muerto, las fábulas han muerto. Lo único en común que tienen todas estas cosas es que las haces tú. Tú eres tu marca personal”. Ahí abrí los ojos y me di cuenta, aunque me costara dar el paso, que no podía seguir tras un logo, que tenía que ponerme cara ante el mundo y mostrar, sin miedos, lo que hacía.

Blog de microcuentos y relatos